Ginés Marín se juega la vida con los ‘Victorinos’ en Madrid
Una tarde de entrega y verdad ante un exigente encierro de Victorino Martín que no dio opciones al triunfo
Ginés Marín afrontó una de las tardes más comprometidas de la Feria de Otoño en Las Ventas al medirse a un encierro de Victorino Martín, en una actuación marcada por la seriedad, el compromiso y el riesgo constante, aunque sin recompensa en los trofeos.
El segundo de la tarde, de bella estampa y fino de hechuras, permitió a Ginés un buen recibo a la verónica, ganando terreno a un toro con fijeza, codicia y clase en sus embestidas. Sin embargo, tras su paso por varas acusó una clara falta de poder. En banderillas destacó Iván García, que se desmonteró tras dos buenos pares. Con la muleta, Ginés se mostró muy centrado y con actitud, firmando buenos muletazos por la derecha y un soberbio toreo al natural, llevado muy despacio y con gusto. La escasa duración del toro condicionó la faena. Pinchazo y estocada, y ovación desde los tendidos.
El cuarto, fuerte y muy en el tipo del encaste Albaserrada, se movió de salida sobre las manos, impidiendo el lucimiento con el capote. Ya en la muleta, Ginés asumió la difícil misión de evitar que el toro se rajara por completo. Con paciencia y pulcritud, logró ligar muletazos por abajo, cuidando al máximo la limpieza para no provocar protestas. Finalmente, el toro terminó rajándose. Faena de interés por el esfuerzo y la técnica del torero, aunque sin opciones reales de triunfo. Pinchazo hondo, aviso y silencio.
Cerró plaza otro Victorino bien presentado, que se movió sobre las manos y se dejó pegar en el caballo sin terminar de emplearse. Con la muleta, el animal se mostró muy agarrado al piso y reacio a tirar hacia delante. Ginés Marín, muy paciente, buscó siempre el trazo largo y tirar de la embestida, firmando una faena de enorme mérito y máxima exposición, siempre al filo de la cornada y escapando en varias ocasiones de la cogida. La falta de transmisión impidió que el público conectara con la labor, pese a la sinceridad y entrega del torero, consciente de que el triunfo no sería posible. El fallo con el acero dejó la actuación en silencio.
Una tarde de verdad y compromiso de Ginés Marín en Madrid, en la que volvió a demostrar valor, técnica y honestidad frente a uno de los hierros más exigentes del campo bravo.
Resultado artístico

primer toro
ovacion

segundo toro
silencio

tercer toro
silencio





