Ginés Marín, una oreja al sexto y los naturales más caros de toda la tarde
El extremeño firma la faena de mayor peso con un toreo clásico, templado y de pulso firme
Ginés Marín volvió a demostrar su momento de madurez al cortar una oreja al sexto toro de la tarde, tras una actuación marcada por el temple y la profundidad de sus naturales, los más destacados del festejo.
En su primer turno, se encontró con un toro largo y cuajado, de casi seiscientos kilos, falto de apoyos y justo de transmisión. Ginés lo recibió con facilidad a la verónica y supo medirlo en el caballo, consciente de sus limitaciones. Ya con la muleta, inició la faena con ayudados por alto —algunos desde el estribo— antes de firmar un templado natural y un pase de pecho de gran empaque. El animal tuvo clase por el pitón izquierdo y exigía llevarlo siempre muy enganchado. Fue precisamente al natural donde llegaron los mejores muletazos del diestro, profundos y estéticos, aunque la faena no terminó de romper por la falta de eco en los tendidos. Tras venirse a menos el toro y rajarse al final, un pinchazo precedió a una gran estocada al segundo intento.
El sexto, serio y bien hecho, salió sin demasiado celo y con una embestida incómoda, siempre sobre las manos. Ginés planteó la faena con inteligencia, comenzando de rodillas en el tercio y apostando por un toreo sin inercias, de pulso firme y trazo limpio. Dando mucho sitio y tiempo entre muletazos, consiguió mejorar la condición del animal y extraer una faena de gran peso, la más importante de la tarde, basada en un concepto clásico y rematada con bernadinas en el final. Tras aviso y una estocada efectiva, cortó una oreja que premió una labor de madurez, cabeza y profundidad.
Resultado artístico

primer toro
silencio

segundo toro
oreja





